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Ariana Grande se aleja de los reflectores mientras aumenta la presión pública sobre la estrella
MEDIOS Y ESPECTACULOS

Ariana Grande se aleja de los reflectores mientras aumenta la presión pública sobre la estrella

La cantante y actriz ha decidido reducir temporalmente sus apariciones públicas después de terminar su gira Eternal Sunshine. Mientras las redes sociales siguen escrutando su imagen, su carrera y hasta su vida personal, Grande asegura que la decisión llevaba tiempo pensándose.

Mr. Nexo

@nexo

10 min lectura

Ariana Grande lleva años viviendo prácticamente bajo una lupa.

Cada aparición pública genera fotografías.

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Cada entrevista se convierte en titulares.

Cada cambio de imagen provoca miles de comentarios.

Y cada publicación en redes puede terminar convertida en una discusión mundial.

Ahora, la estrella ha decidido bajar el ritmo.

Su representante anunció a comienzos de agosto que Grande se alejará temporalmente de los trabajos y apariciones públicas después de finalizar su gira Eternal Sunshine, cuyo último concierto está previsto para el 1 de septiembre en Londres.

La decisión también implica que la cantante no participará en la próxima producción londinense de Sunday in the Park with George, donde estaba previsto que volviera a compartir escenario con Jonathan Bailey, su compañero de Wicked.

Pero hay un detalle importante.

Grande insiste en que no se trata de una retirada provocada por las redes sociales.

Según explicó ella misma durante un concierto en Chicago, era una decisión que había tomado desde hacía tiempo.

Y esa diferencia importa.

Cuando la fama deja de ser una ventaja

Ser una de las artistas más famosas del planeta tiene beneficios evidentes.

Pero también tiene una cara menos amable.

Ariana Grande no puede caminar por una calle sin llamar la atención.

Su ropa es analizada.

Su cuerpo es comentado.

Sus relaciones sentimentales son convertidas en contenido.

Y sus decisiones profesionales son discutidas incluso antes de que se conozcan todos los detalles.

Durante los últimos años, la cantante ha estado especialmente expuesta.

Primero llegaron las películas de Wicked.

Después, la música.

Luego la gira.

Y, prácticamente al mismo tiempo, una avalancha constante de comentarios sobre su aspecto físico.

La situación se intensificó después del lanzamiento de su nuevo álbum, Petal, y del videoclip de la canción que da nombre al disco.

El resultado fue una conversación pública que, en muchos casos, terminó alejándose de su música.

La conversación dejó de ser sobre sus canciones

El 31 de julio, Grande lanzó Petal, su octavo álbum de estudio.

Era un momento que, en teoría, debía estar concentrado en la música.

Pero una parte importante de las conversaciones en internet se desplazó rápidamente hacia otro asunto: su apariencia.

Las redes sociales se llenaron de comentarios y especulaciones sobre su cuerpo y su salud.

Algunos usuarios expresaron preocupación.

Otros fueron mucho más agresivos.

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Y otros comenzaron a analizar fotografías y videos intentando sacar conclusiones sobre su estado físico.

Ahí aparece uno de los problemas más complicados de la fama moderna:

la preocupación pública y la invasión de la privacidad pueden parecerse muchísimo desde fuera.

Una persona puede decir que está preocupada por una celebridad.

Pero cuando miles de personas empiezan a examinar fotografías, especular sobre su salud y discutir públicamente sobre su cuerpo, esa preocupación puede convertirse rápidamente en presión.

Grande ya había hablado de esto antes

Esta no es la primera vez que Ariana Grande habla sobre el peso de las opiniones externas.

En 2023, la artista pidió públicamente que las personas dejaran de comparar su apariencia actual con etapas anteriores de su vida.

Explicó entonces que muchas veces la imagen que otros consideraban “más saludable” correspondía, en realidad, a un momento en el que ella no se encontraba bien.

Ese antecedente hace que la conversación actual sea especialmente delicada.

Porque la gente está intentando interpretar su apariencia desde fuera, mientras la propia cantante ha pedido durante años que no se hagan suposiciones sobre la salud de una persona basándose únicamente en cómo luce.

Y aun así, el debate continúa.

El videoclip de Petal pareció responder a esa presión

El lanzamiento de Petal añadió otra capa a la historia.

En el videoclip, Grande interpreta a una aspirante a artista que se enfrenta a un entorno obsesionado con juzgar su apariencia.

El personaje recibe críticas y comentarios sobre su físico y termina reaccionando frente a quienes la observan.

El video fue interpretado por muchos seguidores como una reflexión sobre la relación de Grande con la fama y la presión pública.

Pero también ocurrió algo bastante paradójico.

Mientras la artista lanzaba una obra que parecía hablar precisamente sobre el problema de ser observada y juzgada, el público volvió a observarla y juzgarla.

Y la conversación alrededor del videoclip terminó concentrándose nuevamente en su aspecto físico.

Entonces llegó el anuncio

El 2 de agosto, el representante de Grande confirmó que la cantante se tomaría un descanso de las apariciones públicas después de terminar su gira.

La explicación fue bastante clara.

Grande quería terminar el Eternal Sunshine Tour y después tomarse un descanso de un trabajo público que había estado acompañado por un “escrutinio público interminable y constante”.

También se confirmó su salida de Sunday in the Park with George, producción que estaba prevista para 2027 en Londres.

La obra seguirá adelante con otra actriz en el papel.

Para una artista que acaba de atravesar una etapa profesional particularmente intensa, la decisión representa una pausa importante.

Pero no necesariamente significa que esté abandonando su carrera.

“No fue una decisión impulsiva”

Un día después del anuncio, Grande quiso explicar personalmente qué estaba ocurriendo.

Durante uno de sus conciertos en Chicago, habló con sus seguidores y dejó claro que la decisión no había sido tomada de repente.

Según explicó, llevaba mucho tiempo pensando en dar ese paso.

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También quiso desmontar la idea de que las críticas recientes habían arruinado su experiencia con la gira.

Todo lo contrario.

Grande describió la gira como una experiencia positiva, significativa y sanadora.

Dijo que había tomado la decisión desde un lugar reflexivo y con límites personales claros.

En otras palabras:

no está diciendo “me voy porque internet me derrotó”.

Está diciendo algo bastante diferente:

“Necesito tomarme un descanso porque también tengo derecho a decidir cuánto de mi vida quiero compartir.”

El fenómeno de analizar a una celebridad hasta el último detalle

La historia de Grande refleja un fenómeno que va mucho más allá de ella.

Las redes sociales cambiaron completamente la relación entre las celebridades y el público.

Antes, una estrella podía desaparecer durante meses entre una película y otra.

Hoy eso resulta mucho más difícil.

Instagram mantiene una ventana abierta permanentemente.

TikTok convierte cualquier gesto en contenido.

X transforma una frase en una discusión.

Los paparazzi siguen trabajando.

Y los algoritmos premian precisamente aquello que genera reacción.

El resultado es una máquina que necesita constantemente algo nuevo que comentar.

Y cuando una celebridad no ofrece suficiente material, internet puede empezar a analizar lo que ya existe.

Una fotografía.

Un concierto.

Una entrevista.

Un cambio de peinado.

Una expresión facial.

Una relación.

Una supuesta señal.

Todo puede convertirse en contenido.

La paradoja de la preocupación

Uno de los aspectos más interesantes de la situación es que muchas de las personas que comentan sobre Grande aseguran hacerlo porque están preocupadas por ella.

Eso merece ser tomado en serio.

Pero también plantea una pregunta:

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¿en qué momento preocuparse por alguien se convierte en vigilarlo públicamente?

No existe una respuesta sencilla.

Una celebridad sigue siendo una persona.

Que millones de personas conozcan su nombre no significa que millones de personas tengan derecho a conocer cada detalle de su vida privada.

Y mucho menos significa que puedan diagnosticarla o determinar cómo se encuentra basándose en fotografías.

En el caso de Grande, fuentes cercanas han asegurado que la artista está trabajando y actuando a un nivel alto y que su espectáculo exige una importante capacidad física.

Eso no permite sacar conclusiones médicas.

Pero sí sirve para recordar algo importante:

el público no conoce toda la historia que hay detrás de una fotografía.

La presión no viene solamente de los fans

Otro elemento que complica la situación es que Grande no solamente enfrenta comentarios de seguidores.

La prensa de entretenimiento también ha seguido de cerca sus relaciones, sus cambios físicos y sus decisiones profesionales.

Durante los últimos años, su vida sentimental también se convirtió en una fuente permanente de titulares.

Su relación con Ethan Slater, su compañero en Wicked, fue ampliamente cubierta por los medios.

Más recientemente, Grande volvió a aparecer públicamente junto a Ricky Alvarez, con quien había tenido una relación años atrás.

Cada aparición puede generar nuevas especulaciones.

Y cada especulación puede terminar alimentando otra ronda de noticias.

Es una rueda que nunca parece detenerse.

Wicked la convirtió nuevamente en una figura todavía más visible

La carrera de Grande también experimentó una transformación importante.

Durante años fue principalmente conocida como cantante.

Pero Wicked la llevó nuevamente al centro de Hollywood.

Su interpretación de Glinda recibió una enorme atención internacional y contribuyó a ampliar su presencia como actriz.

También fue nominada al Óscar por su actuación.

Eso significa más oportunidades profesionales.

Pero también más exposición.

Y esa exposición llega en un momento en que las redes sociales son cada vez más agresivas con las celebridades.

La combinación puede ser complicada:

más éxito significa más ojos mirando.

Ahora viene una pausa

El Eternal Sunshine Tour todavía no ha terminado.

Grande tiene previsto completar su residencia en Londres y cerrar la gira el 1 de septiembre.

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Después comenzará el descanso.

No ha establecido públicamente cuánto tiempo durará.

Tampoco ha dicho que vaya a desaparecer completamente de la música o del cine.

De hecho, su carrera continuará.

Está previsto que participe en la película Focker-in-Law, junto a Ben Stiller y Robert De Niro, cuyo estreno está programado para noviembre.

Por eso hablar de una “retirada” sería exagerado.

Lo que Grande anunció es más sencillo:

menos exposición pública durante un tiempo.

Y quizá ese sea el verdadero mensaje

En una época en la que las celebridades están prácticamente disponibles las 24 horas del día, tomarse un descanso puede parecer extraño.

Pero quizá precisamente por eso resulta significativo.

Grande no está abandonando su carrera.

No está cancelando toda su música.

No está desapareciendo.

Está intentando establecer un límite.

Y ese límite llega después de años en los que prácticamente cada parte de su vida ha sido examinada públicamente.

Hay algo curioso en todo esto.

Una de las personas más famosas del mundo está pidiendo algo que cualquier persona normal consideraría bastante básico:

un poco de espacio.

La fama también tiene un límite

Ariana Grande seguirá siendo famosa cuando termine su gira.

Seguirá teniendo millones de seguidores.

Sus canciones seguirán sonando.

Sus películas seguirán llegando.

Y probablemente cualquier fotografía suya continuará generando titulares.

Pero su decisión plantea una cuestión que va más allá de una estrella pop.

En la era de las redes sociales, ¿cuánto acceso creemos que tenemos derecho a exigir a las personas famosas?

Porque una cosa es admirar a una artista.

Otra muy distinta es sentir que tenemos derecho a examinarla.

Grande ha decidido bajar el volumen de esa conversación.

No porque haya dejado de amar su carrera —de hecho, ha descrito esta etapa como una de las experiencias profesionales y creativas más importantes de su vida—, sino porque incluso alguien acostumbrado a vivir frente a millones de personas puede necesitar cerrar la puerta de vez en cuando.

Y quizá esa sea la parte más interesante de esta historia.

Ariana Grande no parece estar huyendo de los reflectores.

Parece estar recordándole al mundo que, incluso bajo ellos, sigue siendo ella quien decide cuándo encenderlos y cuándo apagarlos.

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